Qué comer para lograr buena forma siguiendo la dieta antifrío

dieta antifrio

Debemos replantearnos el tipo de dietas que llevamos adelante; no permitamos que la obsesión por la silueta y la figura debilite nuestro cuerpo y nos exponga a enfermedades.

Los virus y bacterias sólo consiguen vivir, reproducirse y atacar cuando encuentran un organismo debilitado ya sea por malos hábitos alimentarios, por stress como por restricciones voluntarias de comidas, generalmente por el afán de adelgazar, lo que hace que el sistema inmunitario sea ineficiente.

Cuando llega el frío es inevitable pensar en cuántas gripes, resfríos, bronquitis y estornudos tendremos este invierno.

Por eso debemos reforzar nuestras defensas naturales, y para lograrlo es fundamental poner más atención en la elección de nuestras comidas diarias.

Es necesario saber que todos los anticuerpos (defensas antiinfecciosas) están constituidos por aminoácidos en cadenas, por lo tanto debemos incorporar variedad de alimentos proteicos a nuestra dieta, en una cantidad de 1 o 2 porciones diarias de carnes magras de vaca, pollo o pescado; los huevos también deben estar presentes en toda alimentación antifrío por lo menos dos o tres veces por semana, debido a la excelente calidad de sus proteínas contenidas en las claras, y por la variedad de vitaminas, principalmente las del complejo B y la vitamina A.

Veamos la importancia de ciertos alimentos cuando el clima es adverso y necesitamos una dosis extra de vitaminas y proteínas para que nuestro cuerpo no se debilite y sea un campo fértil para los virus y bacterias; y las enfermedades que estos provocan.

Los aportes de proteínas vegetales no deben dejarse de lado, por eso es necesario el consumo de legumbres y cereales (mucho mejor si son integrales).

En invierno deben ser abundantes los aportes de vitaminas y minerales, por lo que las frutas y verduras deben estar presentes diariamente en buena cantidad.

Un alimento clave: el repollo. Se lo recomienda especialmente por su alto contenido de azufre, que es un gran desinfectante de las mucosas nasales. Se sugiere comerlo crudo.

Y por supuesto, debemos poner especial atención a las fuentes naturales de Vitamina C, ya que también es antiinfecciosa y tonificante.

Recuerda por sobre todas las cosas que la belleza nunca es tal si trae aparejada una vida insalubre. Nada mejor para verte magnífica que mantener tu cuerpo fuerte y sano. ¡No lo olvides!

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    Consejos fundamentales para comer bien

    Una preocupación muy común: cómo hacer para no aumentar de peso en invierno. La idea de que en invierno se suelen ganar unos kilitos no es del todo falsa, pero tampoco completamente cierta.

    En general algunas personas engordan porque suelen confundir la sensación de frío con la de hambre, y esto las lleva a comer de más eligiendo comidas con muchas calorías.

    Las recomendaciones para llevar a cabo una alimentación hipocalórica en invierno son las siguientes:

    Comer en forma frecuente, cada 2 o 3 horas, hábito que nos permitirá tener control sobre la cantidad de alimentos que ingeriremos en cada una de ellas, y además nos ayudará a mantener un mayor gasto metabólico inducido por los alimentos, y lo que es muy importante, nos evitará la sensación de fatiga, muy común cuando transcurre mucho tiempo entre una comida y otra.

    Dar más importancia al desayuno y al almuerzo y por el contrario cenar más liviano. Los diferentes tipos de alimentos afectan la actividad cerebral y nuestro estado de ánimo.

    Por ejemplo, algunos alimentos ricos en proteínas (carnes, quesos, huevos) aumentan el estado de alerta, ya que aportan sustancias relacionadas con un neurotransmisor llamado catecolamina, y por el contrario, los alimentos con más hidratos de carbono (azúcares, harinas y derivados ) “planchan” o relajan en lugar de excitar.

    Por todo esto, es preferible incorporar más alimentos proteicos en el almuerzo, porque en la cena pueden interferir luego con la calidad del sueño.

    En la cena conviene consumir una comida rica en hidratos de carbono (pastas, arroz, legumbres) porque hacen que las personas estén más relajadas y menos atentas.

    La leche, a pesar de ser un alimento proteico, contiene un aminoácido que se llama triptofano, que tiene un efecto relajante, sedante.

    De ahí su fama de facilitar el sueño. Además el calcio de la leche es un potente relajante muscular.

    • Beber abundantes líquidos (preferentemente sin azúcares ni alcohol), porque nos asegura una buena hidratación, y al orinar más nos permiten una buena eliminación de toxinas.
    • Elegir alimentos pobres en grasas, evitando las frituras y los agregados de mantecas y cremas a nuestras comidas.

    Una vez más, comer bien y mantenerse activo, son las claves para gozar de una vida plena.

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